Hablando de escribir: Albert López Vivancos

Nos conocemos desde hace tantos años que nos cuesta arrancar con una conversación seria. Y más si hablamos de escribir. Ambos vivimos por y para contar historias. Y ya lo sabemos. Así que no me sorprende cuando me dice que se pasa el día almacenando información para sus textos. Siento al terminar, que nos parecemos más de lo que creía en cuanto a cómo escribimos y como percibimos el mundo de la dramaturgia. Albert López Vivancos ha participado en más proyectos de los que puede recordar. Es actor, director y dramaturgo así que al primero que ponga en duda su devoción por contar historias le voy a tener que llamar insensato. Actualmente se representa el musical La Monyos en el Teatre del Raval de Barcelona con música de Pedro Pardo y texto de Albert López Vivancos. En paralelo, prepara la segunda parte de su primera novela, La Terra d’Àndoc, escrita a cuatro manos con Igor Szpakowski. Y para no remontarnos al paleolítico (siento llamarte viejo), nombraré solo una pequeña pincelada de su obra, la que a mi parecer, transmite mejor el imaginario del autor: El desert de l’oblit (2012), Tempus fugit (2011), Ecce homo (2009), Joc d’escriure (2009), Em deien Vangogh (2008) i L’alumne (2007)

En un par de ocasiones habla de aquello que más detesto, los años y la experiencia: “Con los años he aprendido a reescribir mejor” o “con los años he aprendido a aceptar e interpretar las críticas de un modo correcto, aunque las críticas negativas nunca gustan”. Y creo que son los únicos momentos en los que no respondo nada. Nos separan más de treinta años así que yo, de años y experiencia poca cosa. En todo lo demás y durante más de una hora de conversación hablamos de todo aquello que creemos importante para escribir. Técnicas, herramientas, texto y subtexto, el público, teatro, cine, argumentos, personajes… Difícil tarea la de condensarlo todo pero… allá vamos.

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VIVIR PARA ESCRIBIR

“Me estoy escribiendo encima”. Roba la cita a un amigo suyo para retratar un modo de trabajar que compartimos casi en su totalidad. “Mi mente siempre trabaja. Y no solo en el proyecto presente. Siempre hay ideas nuevas. Durante todo el día almaceno lo que voy a vomitar por la noche. Lo vomito y luego es mejor dejarlo para el día siguiente”. Práctico y grafico. Así es Albert y así me cuenta su rutina. Escribe de noche y sin dejar que la cabeza de muchas vueltas. Creo que ambos evitamos así el pánico a quedarnos en blanco o a complicarnos la vida. Habla también de la diferencia entre escribir proyectos propios o ajenos. Dice que en los encargos trata de organizar mejor los tiempos. “Aún así, – desvela – a veces tengo que correr y eso en esta profesión es malísimo.

Y precisamente esta es la primera función que le da a la escaleta. Le permite organizar el tiempo que va a tardar en escribir cada bloque. Aunque no es la única. Le cuento que tengo problemas con el segundo acto, que siempre siento que aquello que estoy contando en la parte central de la obra carece de interés. Me responde con su truco – buen amigo- y me dice: “Trato de repartir la información que me parece más poderosa en ese segundo acto. De entrada parece que tiene que estar todo al principio pero si cogemos la escaleta y tratamos de repartir los grandes momentos puede que el segundo acto quede resuelto. A veces no funciona y a medida que llegas al midpoint tienes la sensación de que caes al pozo. Unas veces ocurre y otras no…”

De nuevo una buena ayuda que solo funciona si, como le ocurre a él, las historias nacen de personajes a los que les ocurre algo muy concreto y finales para esos personajes. En este sentido somos distintos. Él crea a partir de argumentos y yo a partir de situaciones. El dice: “A este personaje le ocurrirá esto” y yo propongo: “¿Qué pasa si coloco este personaje aquí?”. Y me pregunto de donde le viene esta necesidad de que ocurran cosas. Lo piensa largamente y detenida. Buena pregunta, pienso, si lo tiene que pensar tanto. Al final tiene dos respuestas para mí. La primera es que Albert vive para el teatro. Siente el escenario y lo imagina cuando escribe, de un modo muy gráfico. Y simplemente hace que ocurran muchas cosas. La segunda respuesta es más divertida: “De pequeño jugaba con mis Madelman. Creaba historias y diálogos. Y venían mis vecinos a ver qué ocurría. Y tenían que ocurrir cosas. ¡Era mi público!”.

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ANTE EL PÚBLICO

Y es que Albert crea para el público. Se define a él mismo como un autor práctico y secundo la idea. En sus textos pasan cosas sin parar. Dice que en las estrenas le gusta mirar la reacción del público. Dice que le gusta trasladar al público. Albert vive para el público. Cuenta que sus obras tienen subtexto, que hablan de la sociedad y de sus parámetros (a veces estúpidos). Y es cierto. Pero no crea pensando en el tema. De hecho creo que para él es muy secundario. Necesita al público y complacerlo. El público manda.

No lo dice él pero creo que prefiere que el público viva y sienta antes de que tenga que pensar. Y además para camuflarlo, el muy listo, casi siempre cuela un giro final. La gran trampa para el espectador. Hablamos de dos artículos de un servidor que retratan esta sensación: Sobre la vida y todo tipo de finales y Sobre el Deux ex machina, Lo imposible y como puede ser la vida de maravillosa pero ojo, aquí viene la bomba. Lo que me fascina de la obra de Albert es también lo que más le pone. Albert crea un personaje con el que nos vamos a identificar. Alguien que nos gustaría ser. Y cuando menos te lo esperas hace que despierte su lado más animal, y entonces lo repudias, y le odias. Pero ya lo has amado antes, y no puedes hacer trampa. Y creo que eso es su tema. Creo que habla de que toda persona tiene un lado oscuro. Y de que a todos nos gustaría a veces “coger la escopeta y dispararle a alguien”.

A FALTA DE CONCLUSIONES

– Sus momentos de orgasmo son el día de la premiere y la primera lectura del guión, antes de reescribirlo. Lo imprime en papel y lo lee.

– Tomamos un cortado y un café solo. (No es que sea importante pero es información)

– Hablamos un poco de nuestras cosas. Algunas tienen miga (off record claro está)

– Nos despedimos con una misión. Escribir una obra a cuatro manos. Cada uno con un personaje. El sale con ventaja, conoce eso de las cuatro manos, y se le da bastante bien…

X.SEGÚ

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Una respuesta to “Hablando de escribir: Albert López Vivancos”

  1. Maria Azucena Says:

    Interesante una conversacion de dos escriptores con una mente libre y sin perjuicios, felicidades.

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