EL ÚLTIMO BOND

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Se cierra un círculo que, mucho me temo, será el más poderoso de la dinastía 007. Una historia dramática casi perfectamente orquestada por tres poderosas mentes que no han dirigido o producido. Tres poderosas mentes que han escrito el mejor James Bond de la saga. John Logan, Neal Purvis y Robert Wade nunca serán lo suficientemente reconocidos por la maravillosa tarea de coger a un decadente espía anclado en las explosiones de principios de siglo y convertirlo, mediante reboot, en una HISTORIA. En una gran historia. El héroe atormentado en su máxima expresión. Casino Royale (2006), Quantum of Solace (2008), Skyfall (2012) y Spectre (2015) conforman para mí una única pieza dramática que pasaré a llamar, de aquí en adelante, El último Bond.

Daniel Craig - New James Bond movie Casino Royale

El último Bond es un reboot que recuerda al nuevo Batman de Cristopher Nolan y que bebe directamente de El caso Bourne en cuanto a la realización acelerada y sin descanso. Pero fijémonos en esa primera comparación, El último Bond es una historia formada a partir de cuatro películas donde, sin olvidar el estereotipo, los clichés y los veinte títulos anteriores de la saga, se trabaja a partir de una premisa muy clara: Éste es mi James Bond, y lo cuento como me da la gana. Y eso es exactamente lo mismo que ha hecho Cristopher Nolan con su Caballero Oscuro; coger un personaje que todo el mundo conoce y contarlo de un modo concreto. Y ambas historias poseen dos similitudes directas que son a la vez sus mejores virtudes: Trabajar el conflicto de un personaje que siempre había sido estereotipo y darle mayor peso al conflicto que a la espectacularidad de la acción

De tren a tren, la historia real de El último Bond empezaba en Casino Royale con la aparición de Vesper y su gran: “Soy el dinero” y concluye en otro tren en la recién estrenada Spectre donde el equipo de guionistas deja claro que el nuevo James Bond habla de amor. En parte, es la historia de como ese macho alfa tantas veces criticado por estar vacío y no tener sentimientos se ha convertido precisamente en eso. Casino Royale empieza con la asignación a Bond de su estatus 00 y por consiguiente deja claro al espectador que se trata de un reboot. La crítica alaba a Skyfall pero yo creo que, como en cualquier trilogía (cogiendo a Casino Royale, Quantum of Solace y Skyfall como elementos) la tercera entrega es la fácil. En la primera es donde hay que crear los cimientos del nuevo Bond y francamente todo esta orquestado a la perfección. Daniel Craig se hace con el papel, dirección e iluminación soberbias, grandes secundarios y, no lo olvidemos, una gran historia. La segunda parte de esa trilogía sufrió los errores de las piezas centrales. Aquello que Peter Jackson consiguió obviar de Las dos Torres  y que Cristopher Nolan convirtió en obra de arte con El caballero Oscuro no pudo arreglarse en el caso Bond. Marc Forster antepuso la acción a la historia y convirtió la película en un anodino pasatiempo. Os dejo la escena de entrada para que lo comprobéis. ¿La escena mola? Mucho, pero ¿dónde está el conflicto?

Skyfall pudo disfrutar de un elemento más en la historia de este Bond, los secundarios. Tiene el mejor villano (el tercer vídeo no tiene desperdicio) , tiene a una Judi Dench maravillosa y la aparición de Ralph Fiennes y Naoemi Harris. Skyfall supura dramatismo y conflicto y, no en vano, será uno de los mejores Bond de la saga. Y, por fin, llegamos a Spectre, la cuarta pieza de esta historia que lleva gestándose desde Casino Royale con el misterioso Sr.White y que se ha trabajado de modo que tres de las cuatro piezas son geniales por sí solas (excepto Quantum of Solace) y a la vez han allanado el camino a una Specre que puede no sea tan buena como Skyfall o Casino Royale pero desde luego tiene algo de especial al acabar con la historia creada para Craig. De tren a tren, en este caso la chica de turno es Léa Seydoux y James Bon hará las cosas de un modo distinto al habitual. Fantástico modo de cerrar la historia.

Daniel Craig contestaba así a una pregunta de Fotogramas: “Y también porque, donde crecí, ser artista, pintor, escultor, actor o lo que fuera, quería decir que te importaba una mierda lo que el resto de la gente pensara de ti o de lo que hicieras. Puede que sean los restos de mi etapa punk, yo que sé. Esto es lo que soy, lo que hago y si no te gusta, ¡Jódete! ¿Que resulta que gusta? ¡Fantástico! Ahora tengo la sensación de que todo el mundo busca gustar a todo el mundo, ser aprobado. Pásate 10 años trabajando en un proyecto y cuando lo tengas terminado, enséñalo. No vayas preguntando constantemente la opinión a la gente…” y eso es exactamente lo que han hecho con este Bond. Han construido una historia en diez años y ahora que puedo juzgarla… Vodka Martini, agitado, no revuelto. Y eso mola. Mola mucho.

X.SEGÚ

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