¿Una obra destinada a la infancia?

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Obra colmada de símbolos y metáforas, para algunos críticos “Alicia” no está destinada a los niños y su autor, en cierto modo, preanuncia a Joyce, Ionesco, Borges y al surrealismo.

No son para la infancia las referencias al problema de la identidad.

Sin embargo, esta novela es un clásico de la Literatura Infantil y miles de niños de todas las épocas han escuchado embelesados las aventuras de Alicia.

¿En qué radica el encanto de esta obra entonces?

Cualquier niño en sus juegos fantasea con la realidad y crea mundos propios, donde sus juguetes cobran vida, donde el tiempo transcurre con un ritmo distinto, donde todo es posible con tan solo desearlo o imaginarlo.

Todo niño es artífice de mundos imaginarios donde sus fantasías más imposibles se hacen realidad.

Caroll creó un país absurdo: el caos gira enloquecido, desbordante. Para el lector adulto el autor es un visionario que ha logrado representar el mundo principalmente el de fines del siglo XIX, que -como todo cambio de siglo- trajo aparejado sensaciones dispares, incoherencia, interrogantes no resueltos, miedos y ansiedades.

Para el público infantil, este país absurdo los hace irrumpir con un mundo muy parecido al suyo, donde no hay fronteras, donde la lógica se troca en sinrazón, donde todo es posible, donde la vida es sueño y el sueño realidad…

Alicia no es un libro moralizante, como los de su época, no está en la línea de los cuentos de hadas.

El autor nos muestra un mundo donde reina el caos. Su visión, teñida de humor negro, nos presenta una vida donde seres alienados conviven sin comunicarse. Sus individualidades representan arquetipos humanos.

“Alicia” es precursora de las vanguardias artísticas que, fines del siglo XIX, nos muestran un mundo donde reina el caos. Precursor de escritores como Allan Poe, Charles Baudelaire, del advenimiento de un nuevo mundo donde el hombre presiente que todos sus valores están en crisis y se atreve a explorar nuevas dimensiones, donde el pensamiento cartesiano “Pienso luego existo” ya no tiene cabida, donde la sinrazón ha invadido todos los ámbitos, donde la lógica no alcanza para “aprehender” la esencia del ser humano.

 

Alicia en el País de las Maravillas fue un relato improvisado por su autor Lewis Carroll a petición de Alice, una de las tres hijas del deán Henry Liddell. Surgió una tarde del 4 de Julio de 1862 durante un paseo por el río Támesis en el que Carroll y su amigo el reverendo Robinson Duckworth llevaron a las tres hermanas Liddell; Lorina, Alice y Edith, río arriba. La historia fascinó a Alice, quien la recibió en forma de manuscrito de su autor en 1864 bajo el título Las aventuras subterráneas de Alicia. La interpretación visual de Andrea D’Aquino recrea la obra de Carroll provocando que la narración sea explícitamente adulta y al mismo tiempo ingénuamente infantil.

 

Podéis encontrar esta bellíssima edición de Alicia en el país de las Maravillas editada por Tres Hermanas Ediciones en la Llibreria de la Imatge

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