“BREVE HISTORIA DE SIETE ASESINATOS”, de Marlon James (Malpaso)

siete asesinatos

Posiblemente ya habréis oído hablar de este libro, pues se trata de uno de los mayores logros literarios de los últimos años. Breve historia de siete asesinatos (premio Booker 2015), de Marlon James, es una novela deslumbrante por muchos motivos que no resulta fácil resumir en un par de párrafos o tres. Intentemos hacer un croquis de la abundancia, variedad y complejidad del contenido de este verdadero tour de force novelesco:

La historia sigue los acontecimientos previos al mítico concierto “Smile Jamaica” de Bob Marley en dicha isla, su tierra natal, en diciembre de 1976, sólo dos días después de sufrir un tiroteo en su propia casa y salir milagrosamente ileso. La situación en aquellos momentos era muy convulsa en Kingston, la capital, donde se disputaban el poder dos partidos políticos que no eran otra cosa que la tapadera legal de los dos bandos mafiosos que se repartían el territorio. Asaltos, saqueos, tiroteos, palizas y violaciones eran frecuentes; y en medio de tan precario panorama, por supuesto la CIA enredando para sacar beneficio como fuese. La aparición de un artista que era considerado poco menos que una encarnación de Jesucristo en su tierra, cuyas canciones hablaban de unirse por la paz y emocionaban a todo un pueblo, molestó a muchos que no tenían ningún interés en ceder en sus hostilidades. La novela, de estructura coral, da voz a diversos personajes de todos los bandos y grupos sociales implicados directa o indirectamente en el caso, cada uno desde su posición e idiosincracia, en un soberbio ejercicio de pseudo-no-ficción que resulta apasionante y muy adictivo. La escritura de James es torrencial y de una gran fisicidad, muy rica en detalles y al mismo tiempo sencilla de leer; hay pasajes en que prácticamente cada parrafo contiene de un modo u otro, y como quien no quiere la cosa, una síntesis completa del microuniverso de Jamaica en la década de los 70.

En definitiva tenemos entre las manos un colosal artefacto narrativo, que en su traducción al español recuerda un poco al Bolaño de “2666”, por el uso de la técnica del contrapunto y la heterogeneidad de los personajes, aunque posiblemente James alcanza cotas más altas que aquél, por una mayor cohesión entre las distintas tramas y, a la postre, por insuflar un sentido global en tan compleja y extensa narración, algo a lo que a Bolaño no daba la misma importancia. Por cierto que precisamente la traducción es otro de los grandes atractivos de la novela, pues el formidable trabajo de Javier Calvo y Wendy Guerra, ambos acreditados escritores en habla hispana, se añade como factor determinante en la riqueza y belleza del conjunto, y por supuesto en su comprensión por parte del lector en español. Me limito a transcribir un fragmento del prólogo del libro para dar una ligera idea:

« Breve historia de siete asesinatos se estructura en torno a los testimonios de trece personajes ficticios que recuerdan, recrean, mienten, meditan, lamentan o celebran tejiendo una densa trama de relatos cruzados. No hay narrador externo, no hay tercera persona. La historia se despliega como un enorme juego de contrapuntos polifónicos donde cada individuo (cada testigo) exhibe su propia voz singular e intrasferible. Unos habitan el territorio de un inglés ciertamente jamaicano, pero más o menos canónico. Otros no salen del dialecto criollo (el patois) usado por el pueblo llano en la isla. Varios oscilan entre esas regiones o circulan por la frontera que las separa. Tres hablan un estadounidense genérico. ¿Cómo puede reflejarse esa variedad en una traducción? Si cada jerga “vulgar” está indeleblemente marcada por su tiempo y su espacio, ¿cómo podemos trasladarla a las voces geográficas de otro idioma? Todas las soluciones a ese viejo (e intratable) problema son, en cierto modo, artificiosas. A menudo se ha eludido el obstáculo neutralizando la diferencia, sometiendo las texturas al cepillo de una sola pauta normativa. Dejando aparte la dudosa validez de esa receta, emplearla aquí hubiera supuesto la imperdonable mutilación de una novela donde las formas del habla pertenecen al argumento de la obra. El vaivén de los registros verbales no es un mero recurso literario: es también un tema. »

…y como se ha dicho, ese “intratable problema” está salvado con gran ingenio y dinamismo, aventurando equivalencias (culturales, sociales, geográficas…) entre los distintos dialectos caribeños del inglés y los idem del castellano, lo cual consigue transmitir al lector en español la verdadera delicia para los sentidos e intelecto que Marlon James ha compuesto en esta caleidoscópica novela. Eso es literatura de verdad y lo demás son historias, amigos. Disponible en Librería de la imágen.

Enric Mora

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