Posts Tagged ‘Matrix’

SOBRE LA VIDA Y TODO TIPO DE FINALES

enero 11, 2015

CINE TDS

“Todo principio tiene un final”. Una enorme frase con la que acababa The Matrix Revolution y que posiblemente es lo mejor de la desordenada tercera parte de la trilogía de los hermanos Wachowski. Tengo obsesión por conocer el interés humano por las historias ajenas, por las historias contadas, por las inventadas. Y si algo es evidente en cualquier historia es que termina. Aunque sea un final abierto, aunque sea un final triste, aunque sea abrupto. El oyente de cualquier historia, el espectador, el amigo que escucha; todos tienen la certeza de que al cabo de un tiempo esa historia acabará y eso produce una paz tremenda en nuestro subconsciente. ¿Por qué? Pues nos pasamos la vida empezando y acabando cosas, viviendo historias, escribiéndolas. Y no sabemos dónde poner los principios y donde están los finales porque por desgracia la vida es algo más compleja que una historia escrita. En una historia alguien escoge un inicio y decide que terminará de un modo concreto en un momento concreto. Siempre he pensado que este es uno de los principios básicos de la necesidad de escuchar historias: Esas historias acaban.

casablanca_1 shirley-in-the-apartment-shirley-maclaine-5246326-1280-720

La primera lección en el mundo de las historias siempre ha sido la siguiente: Toda historia tiene tres partes; inicio, nudo y desenlace. Todos conocemos esta máxima. En el inicio presentamos un protagonista, alguien que queremos que venza, que sea feliz, que lo consiga todo. Entonces le ponemos en un apuro muy gordo donde peligre su vida, su integridad, su forma de ver la vida, su felicidad. Le proponemos un gran reto y simplemente dejamos que luche contra él. Jugamos a ser Dios y le ponemos tantos obstáculos como sea posible. Dejamos que se rinda en algún momento, lo alejamos de aquello que quiere y al final, en el mejor invento de la dramaturgia, le damos un final. Puede salir victorioso, vencer al mal, conseguir a la chica y ser feliz o puede fallar. Y morir, o dejar escapar a la chica en un aeropuerto de Casablanca (Casablanca, 1942), o conformarse con su amistad (El apartamento, 1960). Todo vale mientras termine, porque incluso cuando el final es triste y no tenemos consuelo para el protagonista sabemos que durante el viaje de la historia este ha cambiado. Y es mejor persona, o más valiente, o menos rudo. Incluso en los finales más tristes tenemos una boya a la que agarrarnos para que, al salir del cine, al cerrar el libro, tengamos consuelo para nosotros mismos. En esto consiste amigos. Queremos historias para limpiar nuestros pecados, para huir de nuestra realidad, para evadirnos y también para pensar que, de algún modo, nuestras historias también pueden acabar. Y que cualquier final puede ser bueno si durante el trayecto hemos luchado, sufrido, amado y en definitiva vivido.

La lista de finales más valorados de la historia del cine guardaba una intrigante sorpresa para mí. Nos gustan los giros. Nos gusta que la historia nos sorprenda en el último momento. No contaré los finales para no convertirme en el rey de los spoilers pero los finales mejores valorados son los de Seven (1995), El sexto sentido (1999), El club de la lucha (1999), Saw (2004) y Sospechosos habituales (1995). Todas ellas con un giro final de lo más sorprendente. ¿Curioso? No tanto. ¿No nos gustaría que nuestra vida diese un giro en algún momento? Un gran giro. Un final que sea también un principio. Y si no me puedo poner tan filosófico, la explicación es todavía más sencilla. Estamos tan saturados de finales donde las cosas terminan como parecen que van a terminar que cualquier cosa que se salga de la norma nos pone cachondos.

ziguatanejo torino-eastwood

Y es por eso que lo doy más relevancia a las películas que, pese a terminar como parece consiguen tener un final esplendido: Cadena Perpetua (1994), Match Point (2005), la nombrada Casablanca (1942), Gran Torino (2008)… Finales sin sorpresa pero grandes finales, construidos poco a poco, sobre unos grandes cimientos para contarnos que a veces la vida es lo que parece. Y que los peores presagios se cumplen. Y los mejores. Construir un buen final no es fácil y aunque me parece mucho más complicado escribir un segundo acto fuerte y sin fisuras el final siempre es el resultado del viaje y en él hay que tener la idea fija en resolver dos cosas: ¿Consigue el protagonista su objetivo? Es decir ¿Se lleva a la chica? ¿Salva al mundo? ¿Saca la familia adelante? ¿Mata al malo? Pero la importante es la segunda, amigos. ¿Quién es el protagonista al acabar el viaje? ¿Es mejor persona? ¿Es más feliz? ¿Ha superado sus miedos? ¿Ha logrado hacer feliz a los demás?. A lo primero se le llama resolución de objetivo y es fácil de escribir, es fácil de contar. Lo segundo es lo jodido. Porque la historia de verdad siempre está en este segundo punto, en la resolución del conflicto interno. En ella el autor nos dice de verdad que historia nos está contando y como quiere acabarla.

Por eso los finales tristes a veces son alegres y los finales alegres muchas veces no lo son al completo. Y me encantan los finales tristes si consiguen hacerme sonreír. Para mí eso es la vida. Perseguimos objetivos como locos y no nos damos cuenta de que lo importante es quienes éramos al empezar la historia y quien somos al acabarla. Y como ha sido el viaje. Y con quien lo hemos compartido. Y a quien hemos conocido. Y eso mola. Mola mucho

X.SEGU

Anuncios

Sobre el Deus ex machina, Lo imposible y como puede ser la vida de maravillosa

noviembre 30, 2014

CINE TDS

La realidad supera la ficción. Y no es una excepción, es así. Siempre. La realidad es mucho más compleja que cualquier ficción, está plagada de casualidades que rechazaríamos como espectadores y, desde luego, cualquier realidad tarda más de dos horas en ser contada. No hay que ponerse filosófico pero mucho se ha escrito sobre qué es lo que motiva al hombre a explicar historias y sobre todo a vivir historias que pertenecen a una ficción. En líneas generales podemos decir que las historias ajenas nos ayudan a liberarnos de nuestra realidad por un tiempo determinado. ¿Grande, no? Ver cine nos empuja a superarnos, nos libera de nuestras cargas, nos permite soñar, sentir, reír, llorar, pensar… Es un catalizador de puta madre. Pero vayamos al meollo, hablemos de esas casualidades que hacen que la realidad supere la ficción.

Lo imposible (2012) habla de una familia que sobrevive al tsunami que azoto Tailandia en 2004 y que además, cágate lorito, consigue reunirse unos días después. ¡Al completo! ¿Esa secuencia del niño paseando y cruzándose con su padre justo cuando los pequeños están en un camión a pocos metros de distancia de entre toda la multitud? La casualidad los junta. Y nos lo creemos solo porque sabemos que paso de verdad. Si no, como espectadores… Eso no nos lo tragamos. A eso, en dramaturgia, se le llama Deus ex machina. Es decir que baja Dios y ayuda a nuestro protagonista. Por la cara. El Deus ex machina es para el guionista veneno. Es la respuesta fácil. Es cuando Tintín cae por un acantilado al final de una página y el acantilado tiene solo dos metros en la siguiente. Es cuando disparan al protagonista en el pecho y resulta que allí lleva una medalla “antibalas” por el morro. Un Deus ex machina es aquello que puede existir en la vida real pero nunca en una ficción. O no debería.

Uno de los divertidos ocurre en El señor de los anillos: El retorno del rey (2003): Aragorn se planta delante de la Puerta Negra con millones de orcos alrededor y tras un fantástico monólogo se inicia una batalla perdida pero ¡oh!, Gandalf le sopla a una polilla que se convierte en águilas que lo solucionaran todo. ¿Si tiene ese poder por qué narices no lo usa en las anteriores batallas? ¿Es que el abuelo chochea? Otro de bueno ocurre en la olvidable The Matrix Revolutions (2003): Trinity ha muerto, Neo acaba de ser absorbido por el Agente Smith, todo ha acabado. Pero por alguna extraña fuerza, Neo explota des de el cuerpo del Agente Smith reventando literalmente la cabeza a todos sus clones. Sabemos que Matrix esconde mucha filosofía pero… Eso es un Deus ex machina. Que no nos engañen.

2497393-rotk_gandalf_1280    mightyaphrodite2

Supongo que ya veis que los Deus ex machina son muy útiles cuando la has liado tan parda como guionista que no hay otra solución posible. Has metido al protagonista en una situación tan imposible de salvar que simplemente… necesita ayuda divina. Se puede camuflar, claro está. Y a eso se le llama elemento de preparación, una de las herramientas mas flipantes para un guionista ya que consigue encontrar soluciones aparentemente curradas y que no han necesitado de mucho trabajo. Siguiendo en la trilogía de El Señor de los Anillos, en su primera parte a Frodo le clavan una lanza en el pecho (y lo hace un trol de las cavernas, que no es poca cosa) y consigue salvarse por la cota de malla de mithril. Eso sería un Deux ex machina si no fuese porque esa cota de malla se la ha regalado su tío Bilbo unas escenas antes. Lo hemos preparado, Tolkien sabía lo que escribía (olviden eso último, es excesivamente pedante que yo opine sobre las capacidades de Tolkien para escribir).

De entre todos los Deus ex Machina del mundo mi preferido es el que utiliza Woody Allen en Poderosa Afrodita (1995). Es genial: Se acaba la peli, todos los personajes se encuentran en pleno caos sentimental. Woody ya ha conseguido “encontrarse” pero ha dejado por el camino una rubia fantástica (que por cierto se llevo un Oscar) que necesita encontrar el amor. El narrador inicia su voz en off y nos dice literalmente “A propósito de Deus ex machina”. Baja un helicóptero con el “príncipe” que rescata la rubia. Con dos cojones. Y eso no es todo. El niño adoptado de Woody, hijo biológico de la rubia, conoce al segundo hijo biológico de la rubia, que es hijo biológico de Woody. Un poco lio, pero es un Deus ex machina fantástico. No en vano, el coro griego que nos cuenta la historia reza: “Si, si, ironías de la vida. La vida es increíble, milagrosa, triste, maravillosa. Por eso decimos cuando sonríes el mundo sonríe contigo”. Bajo esta premisa… Un Deus ex machina se convierte en exquisito.

tintin 2 lo-imposible-grande1

Y hablando de realidades que superan la ficción (lo sé, me he ido un poco del tema), ese es uno de los motivos principales por los que las películas que son “buenas” para la crítica muchas veces son aburridas para el espectador general. Cuesta mucho crear personajes complejos y argumentos reales. Necesita de mucho tiempo y en el cine cada segundo es oro. Por eso los personajes, aunque estén bien construidos tienden a parecer algo simples. Necesitas muchos minutos para crear un personaje complejo y si dedicas mucho tiempo a ello… Pierdes público. El público quiere entender al personaje des del primer segundo aunque si nos paramos a pensar, ¿Cuánto tardamos en conocer a alguien en la vida real? ¿Cuán complejas son las personas reales? En mi siguiente entrada seguiremos con esto, con lo difícil que resulta escaparse de los arquetipos. Y también de cosas que pasan cuando mueves la cámara. Mientras tanto repasen Poderosa Afrodita, que el viernes que viene Woody Allen estrena la última y hay que verla, y recuerden, la vida puede ser increíble, milagrosa, triste, maravillosa… Y eso mola, mola mucho.

X.SEGÚ