Posts Tagged ‘Woody Allen’

MI GRAN LISTA: 2012

mayo 6, 2015

CINE Todos Año irregular marcado por el último capítulo de la trilogía de El caballero oscuro, el nuevo episodio 007 (Skyfall) y una de las mejores adaptaciones del género musical de la historia (Los Miserables). La lista guarda aunténticas bellezas del séptimo arte y creo que, en general, todas ellas merecen la pena. Con cariño y una a una creo que vais a disfrutar con todas ellas. Aviso a navegantes, el apartado “Muy personal” se llama así por un motivo evidente. Son películas que a mí me gustaron mucho o me marcaron de alguna manera pero no están allí por ser las mejores películas del año. También quiero destacar que cuando alguna de las películas más premiadas del año no están en esta lista no es porque la haya olvidado. Nos vemos en 2011.


Sí o sí (Las veis y punto)

  • Los Miserables de Tom Hooper
    • Gran adaptación del musical de Schönberg con estilo propio y muy adecuado.
  • Skyfall de Sam Mendes
    • El mejor 007, con permiso de Casino Royal. Para todo amante del cine, sin prejuicio al género o el personaje. Simplemente genial.
  • Los descendientes de Alexander Payne
    • Cuando el trabajo preparado con cuidado y mimo sale bien. Mucho de subtexto para el mejor Alexander Payne.
  • Shame de Steve McQueen
    • Descarada, conflictiva, morbosa, brillante.

Los_miserables-560563326-large SKYFALL-UK-POSTER_650 Trabajo de autor, trabajo con sello

  • La vida de Pi de Ang Lee
    • El gran viaje del 2012. Bellisima y perfectamente construida.
  • Lo imposible de J.Bayona
    • Bayona consigue elevar el cine español a lo más alto. Consigue contar grandes historias como si fueran pequeñas y nos deslumbra con este magnífico trabajo. Dudé de ella. Mea culpa.
  • Ted de Seth MacFarlane
    • Un cuento irreverente y lleno de cinismo. Merece la pena, pasareis un buen rato.
  • La invención de Hugo de Martin Scorsese
    • Scorsese se reinventa en esta fantástica historia. Los primeros minutos son memorables.
  • Millenium de David Fincher
    • David Fincher quema la posibilidad de convertir el bestseller en una magnífica obra de arte pero ya sabemos que las adaptaciones son complicadas y aún así, resulta un trabajo entretenido.
  • La Dama de Hierro de Phyllida Lloyd
    • Biopic con Meryl Streep a la cabeza. La gran Meryl Streep.

millennium-1-cartelLo_imposible-563898080-large Animación (La gran animación)

  • Frankeweenie de Tim Burton
    • “Solo” es un cuento de Tim Burton. .
  • ¡Piratas! de Peter Lord y Feff Newitt
    • Para pasar un rato de lo más agradable. Le ha faltado algo de suerte.
  • Rompe Ralph de Rich Moore
    • Se llevó el Oscar con merecimiento. No es la mejor película de animación de la historia pero cumple las expectativas.

Frankenweenie-18-findelahistoria.com_ América, Oh, América

  • Moneyball: Rompiendo las reglas de Bennett Miller
    • Siempre que Aaron Sorkin aparezca como guionista de algo… Hay que verlo.
  • Edgar de Clint Eastwood
    • Reconozco que dista mucho de ser un trabajo perfecto pero Coint Eastwood cumple con su formalismo habitual y DiCaprio con su tono algo desbocado.
  • Los idus de marzo de George Clooney
    • Más que correcto trabajo de George Clooney en una muy buena historia contada con solvencia.
  • Argo Ben Afleck
    • Sin duda una de las mejores películas del año. Entretenida y moralista, perfecta para EEUU.
  • El Caballero Oscuro: La leyenda renace de Christopher Nolan
    • El último episodio de la trilogía de superhéroes más perfecta de la historia del cine.

lede_woodyallen_Frikarte Muy personal

  • Woody Allen: El documental de Robert B.Weide
    • Para cualquier aficionado del mundo del cine.
  • En la casa de François Ozon
    • Pequeña y maravillosa historia del cine francés.
  • Holy Motors de Leos Carax
    • Muy curioso trabajo que yo no me perdería. Un día en la vida de un hombre con múltiples personalidades.
  • Take Shelter de Jeff Nichols
    • Mi apuesta personal por conocer un tipo de cine distinto. Trabajo muy cuidado y capaz de entretener al que esté dispuesto a entrar en el mundo que nos plantea Jeff Nichols.
  • Moonrise Kingdom de Wes Anderson
    • De nuevo la magia de Wes Anderson. De nuevo cine de autor para todos los públicos.
  • X.SEGÚ

LA MAGIA DE WOODY ALLEN, MOVER LA CÁMARA Y JUGAR A SER DIOS

diciembre 7, 2014

CINE TDS

Compro un hot dog y me siento en un banco. Hace un poco de frío pero disfruto enormemente de todo lo que pasa a mí alrededor. Hablo un poco conmigo sin ser consciente de ello. Un vagabundo (o alguien que lo parece) me lanza un “Buen provecho” que me coge desprevenido. Respondo con una sonrisa. Tomo un café para entrar en calor, compro una entrada para Magia a la luz de la Luna (2014) y entro en la sala. Fila nueve. Chaqueta fuera. Móvil en silencio. Se apagan las luces. Llevaba mucho tiempo sin poder ir al cine (es un crimen, lo sé) y francamente lo necesitaba. Asisto a mi reunión anual con Woody Allen y durante unos noventa minutos veo su historia. La escucho. Y lo mejor, descubro de qué voy a hablaros esta semana.

 

La crítica se ha dividido (como tantas otras veces) al hablar del último trabajo de Woody Allen. El hombre incombustible. Y creo, que aunque todos busquen la razón por la que el neoyorquino no es un director al uso, un film al año des de hace ya un porrón de décadas, es innegable que Woody Allen es un excepcional guionista que vive para contarnos historias. Delega sobremanera la fotografía, el vestuario, el maquillaje y todo lo demás a los mejores profesionales del sector. Deja a los actores que simplemente lean sus frases y siempre coloca la cámara con cierto desdén, solo preocupado de que no moleste demasiado y de que el espectador pueda ver en todo momento lo que está contando de un modo muy limpio. Woody Allen solo se obsesiona con el guión y el montaje. La historia y el ritmo. Texto y música. El ritmo. Dicen que siempre cuenta las mismas historias, que siempre son los mismos personajes y que a veces, aburre. Yo contesto Annie Hall (1977), Manhattan (1979), La rosa púrpura del Cairo (1985), Delitos y faltas (1989), Match Point (2005) y Medianoche en Paris (2011).

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Magia a la luz de la Luna no es uno de sus mejores trabajos y de todos modos será una de las mejores comedias románticas del año. Puede que incluso logre una nominación al Oscar por el vestuario de Sonia Grande. La recomiendo a todo el que espere perderse durante una hora y media. Es ligera, amable, divertida y la historia tiene un par de giros bastante buenos aunque ciertamente previsibles. Si queréis algo más… Podéis obviarla pero no matéis a Woody Allen porque ya ha demostrado que renace cada cierto tiempo para brindarnos una gran obra maestra y más vale estar preparado para cuando llegue. A partir del trabajo de Woody Allen podríamos hablar de una infinidad de conceptos de guión y dirección. Sin embargo, como esta semana volví a ver Moulin Rouge! (2001) hablaremos de mover la cámara, de ser el director, de ser Dios.

 

La primera clase que recibí sobre la dirección cinematográfica fue todo un espectáculo. Digamos que el profesor es un hombre muy activo y consiguió sin demasiado esfuerzo que aquello que escuchaba me interesase sobremanera. Dirigir es jugar a ser Dios. Tú escoges todo aquello que se va a ver en pantalla y aunque tienes a los mejores expertos para ayudarte al final la decisión es tuya. Y de entre todas las decisiones puede que una de las más importantes sea donde colocar la cámara. ¿Plano general? ¿Plano medio? ¿Primer plano? ¿Cámara en mano? ¿Estática? ¿Qué ritmo buscamos? ¿Qué queremos que el espectador mire? Mientras contamos una historia somos Dios. El Dios de esa historia. Supongo que ese es el motivo por los que muchos se ponen cachondos cuando oyen hablar de dirigir. Pero la gran pregunta siempre es ¿Por qué? ¿Por qué colocamos la cámara en ese sitio y no en otro? La clave es la intención. Perdón, LA INTENCIÓN. Ser director significa contar una historia siguiendo una clara intención. ¿Qué estamos contando? Hablaremos de eso en un futuro pero seguro que lo entendéis mejor cuando os ponga un par de ejemplos.

 

Moulin Rouge: El París más bohemio en el barrio más bohemio con los personajes más bohemios. Un musical con una historia de amor loca en el Moulin Rouge. Narración veloz y accidentada. Ritmo alto. Muy alto. La intención de Baz Luhrmann es trasladarnos a ese mundo y mueve tantos elementos como puede para conseguirlo. Sin ninguna duda su principal aliado en esta tarea es la cámara. Planos rápidos. Tan rápidos como sea posible. Cortes por todos lados, movimiento puro. Debo reconocer que la primera vez que vi la película me costó mogollón. Debo tener algún problema de cognición pero aquello era demasiado rápido para mí. Los primeros veinte minutos me costaron muchísimo. Aquello era un videoclip constante. Una vez superé el primer visionado se convirtió en una de esas películas que reviso cada cierto tiempo. Me encantan los musicales y creo que no había mejor manera de contar esta historia que la que eligió el director australiano.

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Utilizar muchos planos tiene una ventaja respecto a la dirección más clásica, de planos más largos. El director puede adaptar el tempo, el ritmo y el espacio de la escena a su antojo. El director es Dios en su máxima expresión. Sergio Leone jugaba a lo contrario. Sus planos eran largos y conseguían la tensión que necesitaba. Cada vez que Leone cortaba un plano era para retroceder un poco en el tiempo. Todo era más lento. Al espectador actual eso le cuesta mucho. La acción tiene que ser mucho más visual y menos dramática. Los mejores ejemplos de eso (en positivo y en negativo) son El caso Bourne (2002) donde el ritmo de planos es frenético y se traslada perfectamente el concepto de ACCIÓN y en el lado opuesto Quantum of Solace (2008) donde creo que Marc Forster intentó darle algo a la película del agente 007 que no se aguantaba por ningún sitió. Un claro ejemplo de que una buena dirección no presupone contar una buena historia. Woody Allen no juega con los elementos, casi es como si le molestaran. Woody Allen ama la historia. Trabaja para la historia. Y eso mola, mola mucho.

X. SEGÚ

Sobre el Deus ex machina, Lo imposible y como puede ser la vida de maravillosa

noviembre 30, 2014

CINE TDS

La realidad supera la ficción. Y no es una excepción, es así. Siempre. La realidad es mucho más compleja que cualquier ficción, está plagada de casualidades que rechazaríamos como espectadores y, desde luego, cualquier realidad tarda más de dos horas en ser contada. No hay que ponerse filosófico pero mucho se ha escrito sobre qué es lo que motiva al hombre a explicar historias y sobre todo a vivir historias que pertenecen a una ficción. En líneas generales podemos decir que las historias ajenas nos ayudan a liberarnos de nuestra realidad por un tiempo determinado. ¿Grande, no? Ver cine nos empuja a superarnos, nos libera de nuestras cargas, nos permite soñar, sentir, reír, llorar, pensar… Es un catalizador de puta madre. Pero vayamos al meollo, hablemos de esas casualidades que hacen que la realidad supere la ficción.

Lo imposible (2012) habla de una familia que sobrevive al tsunami que azoto Tailandia en 2004 y que además, cágate lorito, consigue reunirse unos días después. ¡Al completo! ¿Esa secuencia del niño paseando y cruzándose con su padre justo cuando los pequeños están en un camión a pocos metros de distancia de entre toda la multitud? La casualidad los junta. Y nos lo creemos solo porque sabemos que paso de verdad. Si no, como espectadores… Eso no nos lo tragamos. A eso, en dramaturgia, se le llama Deus ex machina. Es decir que baja Dios y ayuda a nuestro protagonista. Por la cara. El Deus ex machina es para el guionista veneno. Es la respuesta fácil. Es cuando Tintín cae por un acantilado al final de una página y el acantilado tiene solo dos metros en la siguiente. Es cuando disparan al protagonista en el pecho y resulta que allí lleva una medalla “antibalas” por el morro. Un Deus ex machina es aquello que puede existir en la vida real pero nunca en una ficción. O no debería.

Uno de los divertidos ocurre en El señor de los anillos: El retorno del rey (2003): Aragorn se planta delante de la Puerta Negra con millones de orcos alrededor y tras un fantástico monólogo se inicia una batalla perdida pero ¡oh!, Gandalf le sopla a una polilla que se convierte en águilas que lo solucionaran todo. ¿Si tiene ese poder por qué narices no lo usa en las anteriores batallas? ¿Es que el abuelo chochea? Otro de bueno ocurre en la olvidable The Matrix Revolutions (2003): Trinity ha muerto, Neo acaba de ser absorbido por el Agente Smith, todo ha acabado. Pero por alguna extraña fuerza, Neo explota des de el cuerpo del Agente Smith reventando literalmente la cabeza a todos sus clones. Sabemos que Matrix esconde mucha filosofía pero… Eso es un Deus ex machina. Que no nos engañen.

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Supongo que ya veis que los Deus ex machina son muy útiles cuando la has liado tan parda como guionista que no hay otra solución posible. Has metido al protagonista en una situación tan imposible de salvar que simplemente… necesita ayuda divina. Se puede camuflar, claro está. Y a eso se le llama elemento de preparación, una de las herramientas mas flipantes para un guionista ya que consigue encontrar soluciones aparentemente curradas y que no han necesitado de mucho trabajo. Siguiendo en la trilogía de El Señor de los Anillos, en su primera parte a Frodo le clavan una lanza en el pecho (y lo hace un trol de las cavernas, que no es poca cosa) y consigue salvarse por la cota de malla de mithril. Eso sería un Deux ex machina si no fuese porque esa cota de malla se la ha regalado su tío Bilbo unas escenas antes. Lo hemos preparado, Tolkien sabía lo que escribía (olviden eso último, es excesivamente pedante que yo opine sobre las capacidades de Tolkien para escribir).

De entre todos los Deus ex Machina del mundo mi preferido es el que utiliza Woody Allen en Poderosa Afrodita (1995). Es genial: Se acaba la peli, todos los personajes se encuentran en pleno caos sentimental. Woody ya ha conseguido “encontrarse” pero ha dejado por el camino una rubia fantástica (que por cierto se llevo un Oscar) que necesita encontrar el amor. El narrador inicia su voz en off y nos dice literalmente “A propósito de Deus ex machina”. Baja un helicóptero con el “príncipe” que rescata la rubia. Con dos cojones. Y eso no es todo. El niño adoptado de Woody, hijo biológico de la rubia, conoce al segundo hijo biológico de la rubia, que es hijo biológico de Woody. Un poco lio, pero es un Deus ex machina fantástico. No en vano, el coro griego que nos cuenta la historia reza: “Si, si, ironías de la vida. La vida es increíble, milagrosa, triste, maravillosa. Por eso decimos cuando sonríes el mundo sonríe contigo”. Bajo esta premisa… Un Deus ex machina se convierte en exquisito.

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Y hablando de realidades que superan la ficción (lo sé, me he ido un poco del tema), ese es uno de los motivos principales por los que las películas que son “buenas” para la crítica muchas veces son aburridas para el espectador general. Cuesta mucho crear personajes complejos y argumentos reales. Necesita de mucho tiempo y en el cine cada segundo es oro. Por eso los personajes, aunque estén bien construidos tienden a parecer algo simples. Necesitas muchos minutos para crear un personaje complejo y si dedicas mucho tiempo a ello… Pierdes público. El público quiere entender al personaje des del primer segundo aunque si nos paramos a pensar, ¿Cuánto tardamos en conocer a alguien en la vida real? ¿Cuán complejas son las personas reales? En mi siguiente entrada seguiremos con esto, con lo difícil que resulta escaparse de los arquetipos. Y también de cosas que pasan cuando mueves la cámara. Mientras tanto repasen Poderosa Afrodita, que el viernes que viene Woody Allen estrena la última y hay que verla, y recuerden, la vida puede ser increíble, milagrosa, triste, maravillosa… Y eso mola, mola mucho.

X.SEGÚ